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Historia
General de Fuensalida
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Fuensalida tiene su origen en una pequeña
alquería, donde vivían los mozárabes encargados del
cultivo de las tierras de los alrededores. En torno a aquellas casas se
fueron edificando otras de un modo paulatino hasta formar una aldea con
una iglesia y una sinagoga.
En plena Edad Media con una sociedad feudal y la península ibérica
dividida en varios reinos, la localidad de Fuensalida comienza a aparecer
en diferentes documentos. Es en 1404 cuando doña Costanza, hija
de Fernán García, de Fuensalida vende a Pedro López
de Ayala, todas sus tierras de Fuensalida, con su jurisdicción.
Esta venta determinará fuertemente el futuro de esta localidad,
ya que los López de Ayala, en los próximos siglos dueños
de la práctica totalidad de sus tierras, ligarán el apogeo
de su Casa al de Fuensalida.
Entre los años 1232 y 1435, año en que don Pedro de Ayala
y su mujer doña Elvira de Castañeda, fundan su mayorazgo
en favor de su hijo Pedro López de Ayala, Fuensalida pasa de ser
una insignificante alquería a un pueblo, pequeño, pero con
una población más numerosa formada por dos comunidades diferentes,
cristianos y judíos.
Fecha significativa
es el 10 de abril de 1445, cuando Juan II de Castilla, dona el señorío
de Fuensalida a Don Pedro López de Ayala, como pago de sus servicios.
Este hecho convierte a Fuensalida en el segundo condado en importancia.
En 1470, Enrique IV, en agradecimiento al apoyo prestado por Don Pedro
López de Ayala le otorga la denominación de Villa a Fuensalida,
la posesión de la misma, y para él y sus sucesores, el título
de Conde de Fuensalida.
Es el s.XVI el de mayor auge para la Villa de Fuensalida; es cuando se
realizan prácticamente todos los edificios de alguna importancia
y también su distribución urbanística. En esta época
aumenta la población, llegando a ser en 1576 de 800 vecinos, cifra
únicamente superada en nuestro siglo. Muerto Enrique IV en 1474,
la proclamación de los Reyes Católicos tuvo en Toledo uno
de sus apoyos más rápidos en la casa de Juan de Silva, Conde
de Cifuentes, enemigo de los López de Ayala, quienes quedan en
una situación difícil. El inicio del fin de las rencillas
entre la nobleza se logra en este reinado, durante el cual gobierna el
señorío de Fuensalida, el III Conde de Fuensalida. La actuación
de este conde sirvió de tránsito entre los siglos XV y XVI
y éste fue la persona que ejerció mejor influencia en la
localidad, preocupándose por su progreso.
El IV Conde de Fuensalida (1537-1599) desarrolló durante toda su
vida una honda preocupación por mejorar su localidad. Gracias a
esta relación este Conde obtuvo los títulos de alguacil
mayor de Toledo, del Consejo del rey, caballero del Hábito de Santiago
y Comendador de Castilla. Entre las mejoras que procuró a la Villa,
ordenó el inventario de los bienes del Convento del Espíritu
Santo. Construyó un modesto convento, el de Nuestra Señora
de la Misericordia de Frailes Descalzos de San Francisco, edificado en
1574 para que le sirviera de enterramiento, aunque nunca fue enterrado
allí. También fundó el colegio de San Pedro del Espíritu
Santo, para jóvenes que quisieran seguir la carrera de humanidades.
Una de sus últimas preocupaciones fue la de traer agua a la Plaza
del Conde. En 1595, mandó traer un fontanero de El Escorial para
que estudiara la posibilidad de la conducción de agua hasta esta
Plaza. Este ejemplo demuestra la preocupación de este conde por
la forma de vida de sus gentes. Aumentó sus bienes y sus rentas,
pero también hizo que su autoridad y reputación se acrecentasen.
A su muerte, a finales del siglo XVI, Fuensalida está totalmente
consolidada. Desde el punto de vista económico, a la agricultura
se le suma una incipiente industria formada por algunos telares de estameña
y varios alfares.
Durante los siglos siguientes, se inicia el declive de la Villa, cuya
historia discurre paralela a la de España. Durante el reinado de
Felipe III, la expulsión de los moriscos debilita el número
de la población, ya que deben alistarse al ejercito regular para
rechazar la ofensiva morisca. Por su parte, los Condes de Fuensalida fueron
arrendando las propiedades que habían adquirido durante los siglos
anteriores.
En el s.XVIII, con el cambio de dinastía y el nuevo sistema político,
se inicia un pequeño resurgir. Aunque en Fuensalida, sus habitantes
están más preocupados por el bajo rendimiento de sus tierras
que por la Guerra de Sucesión. Durante este siglo, sus gentes se
preocupaban de buscar nuevas ocupaciones que les ayudasen a soportar su
menguada economía. En 1795 había 75 telares de damasco,
y una caldera de jabón. Con las desamortizaciones del siglo XIX,
Fuensalida, vende algunas de sus tierras, en su mayoría a propietarios
de Madrid y Toledo.
Ya en el siglo XX se inician los cambios que convulsionaron el mundo en
este siglo. Como ejemplo, la luz eléctrica llega a Fuensalida en
1914. En 1915 se construye el matadero municipal, que en la actualidad
sigue en uso. Se construyó el puente de Villamocén y el
templete de la música en la Glorieta. Son años de progreso
en Fuensalida. La industria y la agricultura se benefician del cierre
de mercados europeos a consecuencia de la Primera Guerra Mundial.
La Guerra Civil Española, la postguerra, la dictadura y la transición
provocan en nuestra localidad los mismos cambios que en el resto de España.
La industria del calzado comenzó bien entrado el siglo XX, como
pequeños talleres casi familiares, que poco a poco fueron creciendo
tanto en número como en producción, convirtiendo a Fuensalida
en la primera productora del sector en la provincia de Toledo.
Imagen:
Portada del libro arte de Fuensalida.
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Monasterio
de las M.M. Franciscanas
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D. Hernando Alonso, clérigo de Fuensalida
allá por el siglo XVI, cedió voluntariamente, en vida, toda
su hacienda para la fundación de este monasterio de clausura de
religiosas de la Tercera Orden Regular, bajo la advocación del
Espíritu Santo.
La fundación fue autorizada por el Papa Pablo III en la Bula del
16 de mayo de 1538. La orden Franciscana aceptó la donación
en un capitulo celebrado en Escalona y fray Antonio de la Cruz, ministro
provincial de Castilla, mandó a los padres Fray Alonso Manrique
y fray Luis de Alcalá, del monasterio de S. Juan de los Reyes,
que vinieran a esta villa para recibir la nueva fundación y dar
posesión de ella a la nueva comunidad, el 25 de octubre de 1533.
Hasta la desamortización era un monasterio con sana economía,
poseía una huerta en la calle Toledo, rentas sobre varias casas
y bastantes tierras en esta localidad y en otras más de la
región. El aumento de sus bienes procedía principalmente
de las donaciones de personas piadosas, de las dotes de las religiosas
y de las adquisiciones que hacia la propia comunidad.
Al tratarse de un convento de clausura no se puede visitar ni fotografiar
el interior, por lo tanto debemos ceñirnos al estudio del exterior
y a la iglesia.
La casa conventual es la yuxtaposición de diversas casas particulares
reformadas y adaptadas según las circunstancias.
Tiene un patio y un claustro de planta cuadrada con arquerías apuntadas
de escasa elevación en sus cuatro crujías, hechas de ladrillo
y recubiertas de yeso.
La iglesia, orientada hacia el nordeste, es de una sola nave, sin capillas
laterales, y cubierta con una bóveda de medio cañón
interrumpida por cuatro arcos fajones. En cada tramo hay dos lunetos,
uno frente a otro, que cobijan otros tantos óculos, los dos centrales
están ciegos. La nave se encuentra dividida en tres tramos, mediante
unas pilastras muy planas, adosadas al muro y de las que arrancan
los arcos fajones.
El arco triunfal, arranca de dos gruesos pilares adosados al muro, separando
el presbiterio de la nave.
Tanto el presbiterio como el coro se encuentran a un nivel más
alto que la nave, y el acceso a aquél es a través de unos
escalones. Tiene planta cuadrada, por tanto la cabecera es plana, y se
cubre con una cúpula semiesférica de gajos, muy rebajada,
sobre pechinas. La iluminación se obtiene a través de una
ventana de dintel curvo en el lado de la Epístola, enfrente hay
otra, pero está ciega.
Tiene dos entradas, una a los pies, en el lado del Evangelio y otra, la
principal, ubicada en el centro de la nave del lado opuesto, como consecuencia
el eje de la iglesia y el de entrada se cortan perpendicularmente.
El coro se halla situado a los pies, se comunica con la nave a través
de dos ventanas cuadradas protegidas con una gruesa reja y en el centro
un arco rebajado, también con reja, por donde las religiosas reciben
la Comunión.
Es de planta casi cuadrada, con igual bóveda que la nave pero más
rebajada, asimismo dividida en tres tramos por cuatro arcos fajones, pero
solo los dos arcos de los extremos descansan en las pilastras. Por cada
tramo llevan dos lunetos cobijados en sendas ventanas en lugar de óculos,
pero todas están ciegas excepto la primera de la fachada principal.
Otro punto de luz es la ventana que tiene a los pies.
La sillería es de un solo piso y muy sobria, está colocada
sobre una pequeña tarima alrededor de los tres muros y abierta
hacia el altar y tiene 38 asientos.
La fachada ocupa toda la mitad del lado noroeste de la plaza del Conde.
Aunque es posterior, del siglo XVII, al igual que toda la Iglesia; armoniza
con el resto de fachadas en el tipo de materiales y en su distribución,
alcanzado la misma altura que el palacio.
Su ordenación es simétrica, en el centro se ubica la puerta
con jambas y dintel de granito, por encima lleva un pequeño
arco de descarga; coronando esta zona central de la fachada hay una hornacina
de medio punto, flanqueada por dos pilastras que soportan un frontón;
todo hecho en ladrillo.
Los demás vanos de la fachada son un óculo a cada lado que
se traducen interiormente el lunetos y tres ventanas adinteladas
de distintos tamaños y a diferentes alturas, una ilumina el presbiterio,
la más baja el coro y la última otra dependencia del convento.
La fachada interior es lisa, con tres óculos y una ventana situados
a gran altura. A lo pies se eleva la espadaña.
El tejado es a dos aguas y lleva varias buhardillas en cada vertiente.
La casa que donó el fundador estaba situada frente a la fachada
lateral del palacio, quedando de ella una puerta mudéjar, hoy tapiada,
es la parte más antigua del convento así lo indica la ancha
llaga de los ladrillos y el tipo de arco mixtilíneo encuadrado
a modo de alfiz por dos medias columnas adosadas, que soportan un dintel
decorado con una banda de esquinillas, podría pertenecer
a la segunda mitad del siglo XIV.
En la misma fachada hay una ventana adintelada rodeada por una franja
de pequeñas puntas de diamante, y en el centro del dintel, un escudo
con la representación del Espíritu Santo.
En cuanto a la escultura en relieve destaca la Pila
del agua bendita, está labrada en mármol y
se compone de un recipiente circular sobre una columna. La taza se encuentra
esculpida en un mármol más grisáceo que el soporte
y de forma bastante plana. Es una obra renacentista.
En la escultura exenta nos encontramos con la imagen de
La Dolorosa, fue adquirida después
de la guerra civil para sustituir a otra imagen perdida. Es una buena
talla en madera policromada. Esta imagen junto con la del Cristo
del Amparo y otra de san Juan Evangelista forman la Deesis,
que ocupa la parte central del retablo mayor de esta iglesia.
Siete cuadros de gran importancia configuran la pintura
de este convento.
El martirio de S. Andrés, del siglo XVII,
pintado al óleo sobre lienzo, a pesar de carecer de referencias
documentales podemos decir que se aprecia la mano de un magnifico artista,
con un claro dominio de la anatomía humana y de la técnica
tenebrista, enormes contrastes de luces y sombras.
Conjunto del coro del Monasterio
de las M.M. franciscanas, formado por seis cuadros pintados
al óleo, con temas religiosos: San Francisco, Nuestra Señora
del Carmen, Jesús camino del Calvario, La Inmaculada Concepción,
La Dolorosa, y San Jerónimo.
San Francisco, este cuadro se ha oscurecido mucho, el santo
essostenidopor dos ángeles, no se aprecia la firma.
Nuestra Señora del Carmen, que representa
la bajada de Nuestra Señora del Carmen alpurgatorio, se caracteriza
por la simplicidad compositiva, totalmente simétrica a un eje central
imaginario.
Jesús camino del Calvario, es Cristo
con la cruz a cuestas camino del Calvario, concretamente parece el momento
de la caída, es un cuadro con fuertes contrastes de claroscuro.
La Inmaculada Concepción, es quizá
el lienzo más interesante del grupo, sigue la iconografía
habitual de este tipo de Vírgenes, es una mujer joven, en pie sobre
la media luna, con las manos juntas, morena, vestida con una túnica
blanca y el manto azul. Es una obra notable por diversos aspectos, como
la luz, la composición o el color.
La Dolorosa, representa la imagen de Nuestra
Señora con un manto blanco, entre dos floreros, como si fuera un
altar.
San Jerónimo, aparece en el interior
de una sala ataviado como obispo, sentado, escribiendo alguna de sus innumerables
obras, a sus pies un gran león que luego se convertiría
en su símbolo y colgado en la pared, el capelo cardenalicio.
En cuanto a la orfebrería se conservan cálices realizados
en plata y en plata sobredorada y diversas custodias procesionales.
Imagen:
Monasterio de las M.M. francisca
Iglesia
Parroquial de San Juan Bautista
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La iglesia parroquial está orientada al saliente
y dedicada a San Juan Bautista desde el momento de su fundación.
Tiene una sola nave sin crucero, con dos capillas laterales a cada lado
y una puerta entre ellas con su cancel, que ocupa cada uno el mismo espacio
de las capillas. El presbiterio es pentagonal con dos capillas en el tramo
recto, esto hace que en la planta parezca el crucero; pero no en
altura, ya que solo alcanzan la elevación de las otras capillas
y no la de la nave. Se cubre con bóveda de crucería. A lo
pies, en el lado de la Epístola, se encuentra situada la torre
y a su izquierda los denominados coros.
Los materiales utilizados para su construcción son los típicos
del mudéjar toledano como son los sillares de piedra para el basamento
y en algunos contrafuertes. El resto del muro es de mampostería,
piedras sin ninguna preparación y argamasa, separada por dos hiladas
de ladrillo. Las esquinas, remates de los contrafuertes, ventanas, etc.,
son de ladrillo; las jambas y arcos de las puertas de piedra.
En cuanto a las proporciones del interior, el módulo empleado son
tres metros; es el número mágico que nos dará todas
las medidas, si lo multiplicamos por doce nos da la longitud total de
la iglesia: treinta y seis metros, si lo hacemos por cuatro, nos da la
anchura: doce metros y si lo hacemos por cinco no da la altura: quince
metros. Así pues, la relación anchura-longitud es un tercio.
La primera iglesia construida fue mudéjar y de ella perdura aún
la torre. A finales del siglo XIII y principios del XIV, se levanto la
iglesia parroquial según las corrientes artísticas imperantes
del momento en nuestra región, en el más puro mudéjar,
y en el emplazamiento que ocupa la actual, pero con dimensiones más
reducidas, aunque era de tres naves y con la torre exenta a los pies.
La torre es de planta cuadrada y presenta la misma estructura de todas:
un machón central, en torno al cual va la escalera; ésta
se cubre con pequeñas bóvedas de cañón escalonadas.
La parte baja es de mampostería y ladrillo en las esquinas. Hoy
sólo se ven cuatro ventanas, en los lados oeste y sur, pues está
adosada a la iglesia; en realidad, fue la iglesia la que se adosó
a la torre por el lado este y el coro bajo por el norte; en el siglo XVI
se reforzó la parte baja para evitar el hundimiento.
Hacia la mitad de su altura originaria se abrían cuatro ventanas,
una por un lado y a distinto nivel, pero en la actualidad se conservan
dos, una da a la calle y está medio ciega, la otra se ha convertido
en una puerta interior, son arcos de herradura poco acentuada y sin alfiz.
Por encima de éstas hay cuatro ventanas ciegas cumpliendo una función
puramente ornamental, de las que solo dos quedan visibles, son arcos de
herradura apuntados, doblados por otro idéntico, no tienen alfiz.
El cuerpo de campanas, a diferencia de la parte baja es solo de ladrillo,
conservando también abierto los mechinales. Lleva en cada paramento
dentro de un rectángulo rehundido, un arco de medio punto, flanqueado
por una banda vertical, asimismo rehundida.
El campanario está rematado con un chapitel de pizarra, muy estilizado,
sobre todo en la parte alta. Se encuentra dividido en dos cuerpos por
la linterna, el más bajo es troncopiramidal con una buhardilla
en cada pendiente. La linterna tiene cuatro arcos de medio punto a modo
de balcones con su barandilla de hierro, y cobija una campana. El segundo
cuerpo se convierte en octogonal y va rematado a su vez por una esfera
y una cruz de hierro forjado.
Siguiendo el orden cronológico pasamos a describir el coro bajo,
construida en la segunda mitad del siglo del siglo XV su función
no debió de ser la habitual, si no más bien se construyo
como capilla, tal vez por los condes para asistir a los oficios
religiosos desde ella porque lleva el escudo de los López de Ayala.
La traza original de esta capilla era de tres tramos, el central aproximadamente
el doble que los laterales.
La primitiva iglesia, estaba orientada hacia el este y tenía la
puertas de ingreso por los laterales, según la estética
musulmana y al levantar esta capilla, se adosó a los pies del templo.
El hecho de hacer una capilla con esta ubicación y con esta distribución,
nos lleva a deducir que el primer templo, mucho más pequeño
que el actual, era de tres naves, y que cada uno de ellas se correspondía
con uno de los tramos de la nueva capilla.
Continuando el estudio de la iglesia pasemos ahora al templo en sí,
a la nave y al presbiterio.
La nave consta de tres tramos iguales, separados por pilares semicilíndricos
y estriados, que se elevan sobre altos basamentos prismáticos,
hasta una ancha línea de imposta, formada por diversas molduras,
que recorren toda la nave. Por encima de la imposta, hay una ventana en
cada tramo, de arco apuntado y abocinado por dentro y por fuera, todas
están abiertas, excepto la que está situada encima de la
puerta sur que da a una habitación. Por debajo de esa línea
de imposta, hay en cada tramo, un arco de medio punto, que arranca de
unos pilares planos adosados al muro. Los cuatro arcos situados en los
extremos dan paso a las capillas y los centrales a las puertas de ingreso;
uno está totalmente ciego y el otro permanece abierto desde el
arranque del arco porque albergaba el órgano hasta 1974.
Una estrecha línea de imposta va recorriendo toda la nave y el
interior de las capillas a la altura del arranque de los arcos,
sustituyendo decorativamente a los capiteles.
Las bóvedas son góticas de tercelete y sus nervios arrancan
de los pilares o bien desde unas ménsulas formadas por la imposta
ancha y un cuarto de cono acanalado.
El arco triunfal es apuntado y al mismo tiempo rebajado, tiene a cada
lado una parte recta de dos metros aproximadamente y a partir de esa altura
empieza el arco. Descansa sobre dos gruesos pilares hexagonales y dos
ménsulas de rollo adosados a ellos.
El presbiterio muestra bien definido el tramo recto y el pentagonal. En
el primero lleva a cada lado un arco de medio punto que abre paso a sendas
capillas, que en la planta dan sensación de crucero. Estos
arcos llegan hasta la línea de imposta baja y en realidad es una
pequeña bóveda de cañón, que da acceso a esas
capillas. En el tramo pentagonal el suelo está a un nivel más
alto que el resto de la iglesia. La cabecera se cubre con bóveda
de crucería, cuyos nervios surgen de las consabidas ménsulas,
excepto los dos centrales que se prolongan hasta el suelo.
La Iglesia tiene un total de ocho ventanas y el óculo aunque la
iluminación procede de las siete.
Las capillas de la nave presentan todas la misma planta rectangular, seis
metros de ancho por cuatro de fondo aproximadamente, con bóveda
de crucería, formada por arcos de medio punto en los lados anchos
y apuntados en los estrechos, el arranque de las mismas comienza en la
imposta. En 1548 debían de estar construidas todas las capillas.
De las seis capillas de la iglesia dos conservan unas lápidas recordando
la creación del patronato del que fueron objeto. La actual capilla
bautismal fue comprada a la fábrica de la iglesia, según
reza la inscripción, por doña Inés del Rincón,
mujer de Juan Vázquez Sáez, familiar del Santo Oficio.
La capilla donde está el santo Sepulcro conserva otra placa, en
ella aparece como fundador Antonio Díaz Carnicero, fallecido en
1778.
La dedicada hoy a la Virgen del Carmen, y durante siglos a Nuestra Señora
de los Remedios, tenía por entonces un hermoso retablo con varias
esculturas pero el cinco de julio de 1737 sufrió un incendio quemándose
la imagen y prácticamente todo el retablo.
La capilla de lado de la Epístola estuvo dedicada a la Purísima
Concepción, durante un tiempo a la Virgen de Fátima y ahora
de nuevo a la Inmaculada.
De las capillas del presbiterio, la situada en el lado de la Epístola
está dedicada a la Virgen del Rosario y la otra a la Virgen del
Carmen. La iglesia, tal como la vemos, no se hizo de una sola vez, fue
un proceso lento, condicionado por los medios económicos.
En los últimos años del siglo XV se hizo el proyecto de
acuerdo con el gótico tardío y rural. La traza era una sola
nave con crucero y capillas laterales. Se comenzó por la cabecera
para celebrar los oficios religiosos en cuanto se cubrieran aguas en el
presbiterio.
La nave se inició ya a principios del siglo XVI y se alteró
el plan, se suprimió el crucero, se cambió el gótico
por el renacimiento, se introdujeron pilares acanalados, arcos de medio
punto, molduras renacentistas, etc. Pero al llegar el momento de lanzar
la bóveda de cañón no pudieron era demasiado ancha
y se optó por volver a la primitiva idea: al gótico es decir
a las bóvedas de crucería.
La planta de la sacristía es la de un polígono irregular
y sólo tiene destacable la cubierta, un alfarje pesado con vigas
sobre zapatas, adornadas con hojas de acanto y rosetas.
En cuanto al exterior podemos comenzar por la distribución de los
materiales. El basamento de piedra, hoy recubierto de cemento, y partiendo
de él se divide el muro en líneas horizontales, alternando
una ancha de mampostería con otra estrecha formada por dos hiladas
de ladrillos.
En la parte de las capillas parece tener menos horizontalidad, ya que
el tamaño de la piedra es muy irregular y porque no existe orden
entre las ventanas ciegas de diferentes tamaños y formas.
El muro en que se abren las puertas se encuentra ligeramente adelantado,
son las dos iguales y sin decoración, formadas por un arco carpanel
muy rebajado, ornado por un simple bocel.
En el exterior al igual que en el interior se aprecian las dos fechas
distintas de construcción. La cabecera está recorrida a
bastante altura por una línea de imposta de ladrillo por encima
de la cual están las ventanas y el óculo. Junto al estrecho
alero hay unas ventanitas cuadradas y ovaladas, a modo de saeteras que
sirven para iluminar el espacio entre bóvedas y el tejado, lugar
convertido en archivo durante muchos años.
Las bóvedas de la nave se traducen exteriormente en unos contrafuertes
muy anchos, que enrasan con las capillas y al mismo tiempo les sirven
de muro divisorio entre ellas.
El solar de alrededor fue cementerio hasta 1833 en que se dispusieron
en las afueras de los núcleos urbanos, ese espacio en la actualidad
están edificados el salón y la casa parroquial.
En 1819 Don Joaquín García Rojo, fue el arquitecto que dirigió
“la grande y magnífica obra de la reedificación general
de la Iglesia parroquial así consta en los dos libros del archivo
parroquial. La última restauración se hizo en 1974.
La Iglesia parroquial cuenta con cinco retablos:
En la segunda capilla de la nave, en el lado del evangelio se encuentra
ubicado el Retablo de la Virgen del Carmen,
de estilo barroco. Según un manuscrito del Archivo Parroquial,
los hermanos José y Diego Castaño otorgaron una escritura
el día 15 de mayo del año 1725 por la cual se comprometían
a cuidar de la capilla del Carmen.
El Retablo del altar mayor, se construyó
de fábrica en 1906 y en 1929 fue remodelado tal como le vemos actualmente.
El nicho lleva pintado un paisaje fluvial, el Jordán y en relieve
el Espíritu Santo entre nubes y cabezas de angelitos, por delante
van figuras exentas de San Juan bautizando a Jesús, las esculturas
son de madera. Se ha restaurado en 1982.
El Retablo de Nuestra Señora del Rosario o de
San Antón, es renacentista realizado en madera
estofada y está colocada en la capilla que da acceso a la sacristía.
El Antiguo retablo de Nuestra Señora de la Soledad,
ha permanecido en la ermita de la Soledad, albergando su imagen
titular hasta el año 1985 que se trasladó a la capilla bautismal,
donde hoy acoge una representación escultórica de la Piedad
y el Cristo del Olvido.
Y por último el Retablo de la Inmaculada Concepción,
de madera policromada y estofada, simulado mármoles de
colores.
Dentro del apartado de la escultura en relieve destacamos
tres piezas:
La Pila bautismal, es la única representación
romántica, está situada en una capilla a los pies del templo,
en el lado del evangelio, labrada en una roca metamórfica, formada
por cuarzo, feldespato, que le da el color rojizo, y calcita.
Estelas funerarias, son dos relieves rectangulares
tallados en yesos y después pintados de gris; al presente se encuentran
adosados a una pared del coro bajo. La decoración es gótica,
se trata de tres círculos con un escudo en su interior y alternando,
dos hornacinas con la Anunciación de María.
La Iglesia parroquial posee una representación bastante
numerosa en la escultura exenta, pero la mayor parte son
de escayola, sin ningún valor artístico, adquiridas después
de la guerra civil, porque durante la contienda se quemaron o destruyeron
gran parte de las imágenes religiosas.
La Inmaculada Concepción (pequeña),
fechada a partir del último cuarto del s.XVII. Es una escultura
muy sobria y de gran calidad artística.
La Inmaculada Concepción, podría
fecharse a partir del último cuarto del s.XVIII. Es igualmente
una talla de madera policromada, encaja dentro del más estricto
patrón de Inmaculadas concebidas por Alonso Cano y Murillo.
Jesús con la cruz acuestas, es una imagen
procesional de vestir y por tanto sólo tallada la cabeza y las
manos. Su rostro alargado muestra un gran realismo, expresando magníficamente
el dolor.
Cristo yacente, imagen articulada, servía
para las procesiones y las representaciones de la Pasión durante
la Semana Santa. La anatomía, muy buena, demuestra la calidad del
escultor. A consecuencia de la guerra civil quedó en muy mal estado
y fue restaurado en 1954.
La imagen de San Crispín, es un regalo
del convento de religiosas de Santa Leocadia de Toledo. Es la última
incorporación aunque no sea la más moderna ya que es barroca.
Realizada en madera tallada, estofada y dorada.
San Pedro, junto con la imagen de Santa Lucia
y el Corazón de Maria quedaron muy quebrantadas físicamentepor
diversas circunstancias, permanecieron olvidadas durante muchos años.
Es una extraordinaria imagen barroca, del siglo XVII, realizada por un
maestro castellano.
Santa Lucia, fue esculpida probablemente a finales
del siglo XVIII por un maestro no muy sobresaliente.
Y por último la imagen de Corazón de Maria,
de la misma época aproximadamente que la figuraanterior , se encontraba
también muy deteriorada.
Pasamos al capítulo de la pintura, haciendo una
pequeña mención a los doce cuadros conservados en la parroquia,
parte de ellos no conocemos su autoría.
La Santa Faz, pintado al óleo sobre cuero, pertenece
a la escuela castellana del siglo XV o principios del siglo XVI.
San Pedro en Oración, pintado al óleo
sobre lienzo del siglo XVII, es una obra destacable, tanto por la figura
humana, como en los objetos.
El bautismo de Cristo,
pintado al óleo sobre lienzo, le podemos fechar a finales del siglo
XVIII o principios del siglo XIX.
Conjunto de la Pasión, denominado así
a un grupo de siete pinturas que representan escenas de la pasión
de Cristo, tres de estas obras estánfirmadas por L. Asenjo y fechadas
entre 1875 y 1876muestran los siguientes temas: La Oración
en el Huerto de los Olivos, El Prendimiento de Jesús, El arrepentimiento
de S. Pedro, Judas devuelve las treinta monedas, Pilato presenta
a Jesús ante el pueblo, Encuentro de Jesús con las Santas
Mujeres, La crucifixión.
La oración en el Huerto de los Olivos, se caracterizapor
la composición diagonal.
El prendimiento de Jesús, es una composición
teatral y poco convincente.
El arrepentimiento de S. Pedro, destaca la profundidad
por la alternancia de luces ysombras.
Judas devuelve las treinta monedas, el pintor
muestra un claro dominio de la perspectiva, consiguiendo la profundidad
a través de la solería ajedrezada.
Pilato presenta a Jesús ante el pueblo,
la composición es algo floja,está firmado y fechado en la
parte inferior izquierda por L. Asenjo 1875.
La Crucifixión, se funden dos escenas
en un solo lienzo, no lleva firma.
Y por último El Encuentro de Jesús con las Santas
Mujeres y La Gloria firmados por
L. Asenjo.
La orfebrería
ocupa un papel muy importante en los diversos actos religiosos y
para ello, en la parroquia se conserva un gran número de
piezas, de calidad media bastante alta.
Respecto a las Cruces procesionales, de diferentes tamaños, destaca
la Cruz procesional gótica y la
Cruz procesional Plateresca.
El Cáliz es una pieza de gran importancia religiosa, según
su evolución cronología citamos el Cáliz
gótico, el Cáliz renacentista,
el Cáliz de Carlos III, el Cáliz
de diario de la parroquia y el Cáliz
moderno.
Del siglo XVII se conserva la Custodia procesional grande
y la Custodia procesional pequeña.
Imagen:
Iglesia Parroquial de San Juan Bautista.
Nuestra
Señora de la Soledad:
Antiguo Hospital de Nuestra Señora de la
Concepción
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A partir 1666 lo que anteriormente fue denominado
como Hospital de Nuestra Señora de la Concepción pasa a
llamarse Ermita de Nuestra Señora de la Soledad, virgen muy venerada
ya que es patrona y alcaldesa de nuestra localidad.
Las primeras noticias de este hospital nos la facilita un legajo que se
conserva en el Archivo Histórico Nacional, se trata del testamento
del III Conde de Fuensalida, don Pedro López de Ayala que otorgó
el 26 de julio de 1535, dos años antes de morir. Parece ser que
el motivo principal para edificarlo está en el hecho de que al
construir el palacio cogió parte de otro hospital que había
junto a él, y del que sólo quedaba el solar. Tras la muerte
del Conde el 26 de marzo de 1537 y carecer de descendencia, el condado
pasó a su sobrino de idéntico nombre, que sería el
IV Conde de Fuensalida. Pero la viuda doña Francisca de Rivera
al parecer se llevó los 9.300 mrs. de las alcabalas de Toledo que
había dejado el III Conde para terminar el hospital, quedando paralizadas
las obras. El concejo de Fuensalida emprendió pleito contra doña
Francisca de Rivera pleito que ganó el Concejo, pero ésta
a su vez emprendió otro contra el IV Conde y éste último
fue condenado a pagar el valor total de los 9.300 mrs. anuales, acumulados
desde el fallecimiento del fundador.
Se calculó en ese momento lo que costaría terminar moderadamente
el hospital en 550.000 mrs. lo que ya no sabemos es en que años
se hizo la tasación.
A finales del siglo XVIII se demolió la ermita de San Blas, situada
cerca de la población, para que con la venta de los materiales
se pudiera reparar este hospital.
Cuando la desamortización, el Gobierno dejó la Iglesia escueta
y vendió las demás posesiones que tenía. A principios
del siglo XX la ruina era inminente y la cofradía de Nuestra Señora
de la Soledad se encargó de recoger fondos para restaurar la capilla,
quedando como está actualmente.
Tiene una sola nave, con tribuna a los pies y cabecera recta, cubierta
con una cúpula de media naranja sobre pechinas. La cúpula
es de gajos muy esbelta y acaba en una linterna.
El techo de la nave es plano, pero los ángulos están
redondeados y es en esta zona donde van lo lunetos. El arco triunfal es
de medio punto y choca un poco con la plenitud del techo de la nave. La
sacristía está situada tras el altar mayor.
Entre 1980 y 1981 se ha restaurado exteriormente. Han aparecido dos grandes
arcos de medio punto a ambos lados del presbiterio, que sirven para soportar
el gran peso de la cúpula. No hay contrafuertes.
Imagen:
Nuestra Señora y Patrona de la Villa la Virgen de la Soledad.
Colegio
San José:
Antiguo Convento de los P.P. Franciscanos
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El antiguo convento de los P.P. franciscanos se
encontraba ubicado en las afueras del pueblo, en unas eras llamadas desde
el siglo XVI “herillas de los frailes”, ocupando una vasta
extensión, formado por la casa conventual y dos huertas en la parte
posterior y lateral, cercadas por una pared hecha de tapial y cuyo cultivo
alternaban los frailes con la oración.
Fundado por el IV conde de Fuensalida en 1573, así aparece en las
inscripciones de dos dinteles, cuya finalidad era el poder ser enterrado
allí junto a su esposa, pero una serie de circunstancias evitaron
su deseo. Pero posteriormente lo convirtió en una de las mejores
casas de la Orden de los Franciscanos descalzos, lugar de residencia de
San Pedro Alcántara.
Los condes nunca perdieron la propiedad del convento, y a finales del
siglo XIX, el XVII conde de Fuensalida, don José Bernardino Fernández
de Velasco, le vendió como una más de sus propiedades. En
1881 le compraron tres vecinos del pueblo por diez mil reales de vellón
cuya finalidad era poder cederlo a cualquier institución religiosa
para que continuara su tradición religiosa. Nueve años después
le donaron a la Madre Isabel Larrañaga, fundadora de la Orden del
Sagrado Corazón de Jesús, convirtiéndose en colegio
de niñas y párvulos.
En los últimos años ha sufrido diversas reformas para acondicionarlo
a las necesidades de cada momento, principalmente en su interior ya que
el exterior sus muros están hechos de materiales y formas mudéjares.
La fachada con predominio de la horizontalidad se compone de dos pisos,
el inferior, muy reformado, solo mantiene una puerta. No se hizo en el
centro del edificio sino a un lado, en la parte más próxima
a las huertas, es adintelada en piedra caliza, con un arco de descarga
hecho de ladrillo, en cuya clave lleva adosado el escudo de la casa de
Ayala, única decoración de esta portada junto a la escueta
inscripción grabada en el dintel con caracteres mayúsculos:
“AÑO DE IU DLXXIII” El dintel es de
tres piezas, la central en forma de artesa.
En el piso superior se suceden rítmicamente 16 diminutas ventanas,
que iluminaban las celdas. En el centro de la fachada se eleva un torreón,
todo de ladrillo y bastante macizo y con dos pequeños óculos,
muy altos casi rozando el alero.
Respecto al interior se conservan dos puertas de similares características
que la anteriormente mencionada, una situada hoy frente a la principal,
tiene una hornacina sobre el dintel y dos escudos del fundador que la
flanquean. La otra puerta se ha descubierto hace unos quince años,
muy similar a las anteriores y a los lados de la hornacina llevaba los
escudos, pero se han perdido en alguna obra, porque ahora solo se ven
las piedras donde estaban labrados.
Parece ser que anteriormente en la iglesia del convento había dos
cenotafios idénticos, a ambos lados de la capilla mayor, que eran
de los fundadores, el IV conde y su esposa realizados en la segunda mitad
del siglo XVI.
Su composición era de un nicho rehundido en el muro enmarcado por
dos pilastras y un frontón partido, rematado a su vez por dos pequeñas
pirámides. En el interior de la hornacina se encontraba una urna
de forma cuadrangular y labrada en mármol blanco con decoración
renacentista, en cuyo frente estaba una inscripción y encima un
escudo sostenido por dos ángeles, todo ello de gran calidad artística.
La antigua Iglesia del convento debió de estar situada a la izquierda
del convento y orientada hacia el sureste, es decir perpendicular al eje
de la calle. Tenía dos entradas, una a los pies utilizada por los
fieles ya que se abría a la calle y la otra dentro del convento,
próxima a la cabecera.
En 1652 fue enterrada en este convento doña Isabel de Velasco,
primer esposa del VII conde de Fuensalida.
En la actualidad, la Congregación de Hermanas de la Caridad del
Sagrado Corazón de Jesús, fundada en el año 1877
en circunstancias difíciles, sigue apostando por una educación
humana y cristiana a los jóvenes. A través de un proyecto
educativo busca la formación integral de los jóvenes uniendo
la enseñanza religiosa con las diversas actividades pastorales,
culturales y deportivas.
Imagen:
Colegio San José: Antiguo Convento de los P.P. Franciscanos
Ermita
de San Antonio Abad y San Roque
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A extramuros del pueblo y en dirección norte
se encuentra la Ermita de san Antonio Abad y san Roque, que ya existía
por el año 1600 y estaba dedicada a san Sebastián,
san Roque y san Antonio. Cuando decayó la devoción a san
Sebastián quedó principalmente denominada san Roque, convirtiéndose
en el santo más venerado. La antigua ermita tenía mayores
dimensiones que la actual ya que durante la Guerra civil de 1936
fue destruida en un bombardeo desapareciendo así, las imágenes
de sus titulares. Posteriormente en 1952 fue construida la que hoy conocemos,
en el mismo lugar pero de dimensiones más reducidas, fue financiada
con fondos de la hermandad de san Antonio Abad con cuyo nombre es hoy
más conocida. En ella se alberga las imágenes de san Antonio
y san Roque y de un Cristo que tras la restauración del templo
parroquial en 1974 fue trasladada a la ermita.
Tiene una sola nave de 220 metros cuadrados y está construida de
ladrillo y yeso muy sencillo. Alrededor de la ermita hay una franja de
tierra que pertenece a ella y que servía para dar la tradicional
vuelta con los animales en las fiestas de san Antón y recibir la
bendición.
Imagen:
Ermita San Antonio Abab y San Roque.
Capilla
de Santiago
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Ubicada en la avenida de Santiago esquina con calle
Cartago se encuentra la última de las capillas del pueblo y es
de reciente construcción. Su nombre se debe a Santiago apóstol,
patrono de España. D. José Luis Carrasco Gómez- Escalonilla
y D. Tomás Tenorio Tenorio fueron los arquitectos que dirigieron
esta magnifica obra, que se comenzó a principios del año
1990. Posteriormente fue inaugurada en el mes de julio del año
santo compostelano de 1993 por el entonces cardenal arzobispo de Toledo
D. Marcelo González Martín.
La capilla es de planta basilical y mide 391 metros cuadrados. El altar
es de granito y el sagrario de madera adornado en el frente con dos ángeles
realizados en pan de oro imitando esmaltes y sobre ellos una cabeza de
Cristo realizada de la misma manera. El sagrario está en el centro
del presbiterio sobre una base de mármol.
Presidiendo el templo nos encontramos con un Cristo Crucificado y a ambos
lados las imágenes del apóstol Santiago y de la Virgen Maria.
También hay una pequeña talla del Corazón de Jesús.
Imagen:
Capilla de Santiago.
ARQUITECTURA
CIVIL:
Palacio
de los Condes de Fuensalida
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Situado en el centro del pueblo y ocupando el lado
suroeste de la llamada durante siglos Plazuela del Conde (Glorieta),
se levanta el palacio de los antiguos condes de Fuensalida. Fundado en
1435 por el segundo hijo del gran canciller, don Pedro López de
Ayala y su esposa doña Elvira de Castañeda, primeros señores
de Fuensalida.
En el año
1497, el III conde, compro en Fuesalida siete pares de casas contiguas
a la suya con el fin evidente de hacerse una casa mayor de la que hasta
entonces poseía, tal vez un palacio como el de Toledo. En 1535
ya hacia varios años que estaba terminado el palacio, y probablemente
también lo estaba la plaza, pues once años antes, exactamente
el 8 de septiembre de 1524, firmo una capitulación con el
concejo de la villa, por la que no podría mandar aposentar huéspedes,
ni criados, ni esclavos, ni oficiales a los vecinos. Debió ser
entonces, cuando se planifico la plaza, armonizando con la fachada del
palacio, pues todas las casas que estaban en ella, excepto el actual ayuntamiento,
la casa que linda con él y el convento del Espíritu Santo,
pertenecían al conde.
No ha quedado
ningún documento referente a la construcción o al arquitecto,
pero su obra nos habla excelentemente de él. Por los materiales
empleados entra de lleno en el grupo de los palacios mudéjares
toledanos, aunque insiste algo mas en el uso de la piedra tallada. La
fachada es renacentista y la distribución interior de las dependencias
es una mezcla entre el tipo mudéjar y el renacentista: el patio
del gótico tardío, las cubiertas, unas son mudéjares,
otras de tradición románica, como la bóveda de cañón
o la baída, en fin, una deliciosa aleación en donde cada
elemento compositivo esta sabiamente mezclado con los demás. Se
usa la piedra arenisca, tallada en grandes bloques para el basamento,
los refuerzos de las esquinas de las fachadas, las arcadas del patio y
para enmarcar los vanos de la fachada lateral; el mármol se deja
para las puertas interiores y el granito para todos los vanos de la fachada
principal. De ladrillo, sin ninguna inclusión de mampostería,
son todos los muros, interiores y exteriores. De barro vidriado los zócalos
de los salones principales y la escalera.
Las habitaciones
se cubren unas veces con bóvedas de ladrillo y otras con techumbres
de madera. En las solerías se emplean losetas cuadradas de barro
cocido, y en algunas habitaciones de la planta alta el entarimado, aunque
esto último puede ser producto de alguna reforma posterior, quizás
de las obras que se hicieron en 1710.
Se levanta
aislado, dando la fachada principal a la plaza y las dos laterales a ambas
calles. La planta es en forma de L y no cuadrangular como a primera vista
parece, por tanto de las fachadas laterales sólo una esta desarrollada,
la que da a la Galería, frente al convento de las franciscanas
y la otra se termina con la torre. El edificio se alza sobre un basamento
hecho con sillares de arenisca. El mismo tipo de sillares refuerzan las
esquinas; el resto de los muros son de ladrillo. La fachada principal
esta concebida en horizontal y prácticamente toda en un mismo plano
pues el retranqueo de las torres y la portada es muy pequeño, apenas
unos centímetros. Es simétrica, se divide en dos pisos,
separados por una sencilla línea de imposta, formada por varias
verdugadas de ladrillo que sobresalen un poco. En las dos esquinas se
levantan las torres, cuadradas con un piso mas con respecto al resto del
edificio y cubiertas con tejados piramidales; se reflejan pues en altura
y en la fachada pero no en la planta. No tienen ningún carácter
defensivo; el grosor de sus muros es idéntico a los demás
y lleva el mismo tipo de vanos. Por tanto su fin es decorativo, encuadrar
la fachada y proclamar la nobleza y poder de su dueño.
La puerta
principal esta situada en el centro, llega hasta la línea de imposta
y es adintelada. Partiendo de ella se repite la fachada exactamente igual
a uno y otro lado, por encima va una pequeña cornisa de piedra.
Las jambas y el dintel son gruesos bloques monolíticos de granito,
completamente lisos, sin ningún motivo ornamental. De nuevo hacemos
hincapié en que la portada esta ligeramente adintelada con respecto
al resto de la pared. Eso produce dos líneas verticales que
recorren todo el muro y sirven de unión entre los dos pisos, es
una transformación del alfiz musulmán, conservado a través
del mudéjar. A cada lado de la puerta se abrían tres vanos
pequeños, uno ya en la torre, apaisados como si fueran respiraderos.
Por encima de ellos, llegando casi a la línea de imposta, otras
tres ventanas cuadradas. Cada una se corresponde con un balcón
en el piso superior y la puerta con otro un poco mayor, único sitio
de toda la fachada donde hay algo de decoración, pero entre la
plenitud y el esquematismo que presenta pasa desapercibida. Las jambas
de este balcón van recuadradas con una moldura cuya parte inferior
se transforma en roleos. El dintel lleva, sobre una diminuta cornisa,
un escudo coronado, pero sin motivos heráldicos, lo que hace suponer
que los lobos y las aspas de la casa de Ayala estaban pintados. A los
lados hay dos triángulos terminados en roleos, más planos
y esquemáticos si cabe. Los demás balcones son también
adintelados, llevando un pequeño arco de descarga, hecho en ladrillo
por encima del dintel. Las torres tienen otro balcón igual
a estos en el segundo piso.
El tejado
es a dos aguas y el de las torres piramidal, con sendas buhardillas en
el lado sur. A ras del suelo hay tres respiraderos rectangulares que sirven
para la ventilación del sótano. Sobre el basamento de piedra
van siete ventanales adintelados con el pequeño arco de descarga
y en el piso superior se repiten los balcones.
La otra
fachada lateral ya hemos dicho que se acaba en la torre, y aquí
si tiene un balcón en el ultimo piso y sendos arcos de descarga
en los inferiores en espera de que se abrieran los correspondientes
huecos.
Veamos
ahora la distribución interior; el patio es el núcleo central.
Su planta es rectangular, con arquerías dobladas en dos lados,
formándose ángulo recto. Se encuentra pavimentado con grandes
losas de caliza. Tiene un pozo situado casi en el centro, con un pequeño
brocal de granito adornado con un escudo liso.
El piso
inferior le forman arcos carpaneles trilobulados apoyados en columnas.
La basa, elevada sobre un plinto cuadrangular, es corintia, con un bocel
entre dos toros, el fuste liso, sin estrías ni éntasis,
y los capiteles con decoración vegetal, presentan una palmeta en
cada cara y en las esquinas, en vez de volutas, unas abultadas hojas de
acanto hacia abajo y replegadas sobre si mismas. Están tratados
esquemáticamente, pero se aprecia buena técnica y aparecen
llenos de una fuerza expresiva muy cercana a la concepción escultórica
contemporánea.
La línea
de imposta que separa un piso del otro va adornada con bolas. El piso
superior tiene, asimismo, arcos carpaneles trilobulados y más rebajados.
Las columnas y basas son iguales que en la planta baja, pero los capiteles
son mas ricos, mas minuciosos; basados en el corintio romano, se desarrollan
de un modo particular; como si estuviera sujetando las volutas, hay una
decoración de cuerda; por debajo, en vez de lo acantos, son
palmetas y hojas de vid, y entre las volutas, en lugar de llevar la rosa
van dos pequeñas hojas de acanto, una hacia arriba y otra
hacia abajo.
El alero
va decorado con un motivo muy frecuente en el gótico tardío,
se trata de una rama delgada, con muchas hojas y tallos secundarios, que
lleva enrollado en espiral una larga cinta cuyos extremos, bien visibles,
se enrollan sobre si mismos. Las galerías del patio servían
de corredores; eran auténticos lugares de transito, con acceso
directo a casi todos los aposentos, independientemente de que estos se
comunicaran entre sí.
En la organización
interior se fundían la tradición mudéjar, tan arraigada
en nuestra región, y la novedad del renacimiento. El zaguán
debía ser grande, espacioso, situado a la misma altura que el patio
y a poco más del nivel de la calle; con acceso directo como corresponde
a un palacio urbano de este momento. En el lado oeste de la planta baja,
aun se conserva una sala cuadrada, debajo de la torre, cubierta con un
alfarje de enormes vigas sobre canes de rollo. Junto a ella hay un salón
cuadrado, cubierto en este caso con una bóveda esquifada; a su
vez se comunica con otro rectangular cubierto por una bóveda de
medio cañón.
En el lado
oeste, hay una fachada subterránea, cubierta con una admirable
bóveda de cañón, hecha en ladrillo sin encalar, arranca
casi desde el suelo, y se ilumina con los respiraderos rectangulares que
están a ras del suelo de la calle. Esta dividida en dos partes,
una habilitada como bodega hasta hace pocos años y otra conocida
como la cueva. Independiente de ella, existe otra cueva, sin ningún
trabajo de albañilería, con entrada por el lado este del
patio. En la imaginación de las gentes ha crecido de modo extraordinario,
según se dice llega hasta el antiguo convento de los franciscanos.
A finales
del siglo XIX, don José Bernardino Fernández de Velasco,
XVII conde de Fuensalida, vendió el palacio a dos vecinos del pueblo;
uno se quedo con el ala derecha, la torre y el balcón que esta
junto a la misma, en la fachada central. El otro vecino se quedo con el
resto. Hoy pertenece a tres familias distintas.
Imagen:
Palacio de los Condes de Fuensalida.
Ayuntamiento
Municipal
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El antiguo ayuntamiento fue derruido a mediados de los años
sesenta; de el únicamente se conservan unas columnas y los escudos
que flanqueaban su portada. Intentaremos reconstruir su planta originaria
aunque el empeño sea muy difícil, porque los cambios sufridos
interiormente a lo largo de su historia fueron muchos.
Estaba
situado donde el actual, entre la calle que une las dos plazas, la publica
y la plazuela del Conde (Glorieta), en donde se levanta su fachada principal.
Los materiales son los habituales del mudéjar, ya los hemos visto
en diversas ocasiones y no lo repetiremos de nuevo. El concejo se estuvo
reuniendo a golpe de campana tañida, durante muchos años,
incluso siglos, en una casa junto al hospital del Espíritu Santo,
situada frente a la iglesia y a la espalda del palacio, en la calle del
mismo nombre que el hospital. Cuando el III conde proyecto hacer
el palacio, tomo parte de esa casa con la debida autorización del
concejo, y a cambio prometió construir una nueva para esos menesteres
en otro sitio del pueblo. El no llego a efectuar lo pactado y no sabemos
si sus sucesores lo cumplirían. Lo cierto es que la nueva casa
del concejo para los ayuntamientos no se construyo hasta la ultima década
del siglo XVI.
El edificio
estaba desarrollado en dos plantas, como las restantes casas que
hay en torno a la plaza, armonizando con ellas. El piso inferior tenia
una habitación pequeña a la derecha, iluminada por una ventana
de la fachada principal y el resto formaba una sola nave. Dos columnas
en el centro, soportaban el peso de las vigas maestras en que se
asentaba el piso superior, se cubría con gruesas vigas sin decoración
alguna, y bovedillas de ladrillo entre ellas. Las columnas, labradas en
granito, son doricas, con fuste monolítico y liso. Se elevan sobre
un plinto cuadrangular. Hoy se hallan colocadas en la entrada del parque
municipal. El piso estaba empedrado, como es característico del
mudéjar de la región.
La iluminación se obtenía por medio de dos ventanas abiertas
en la fachada principal y otras que daban a la calle Real. La escalera,
claustral y sin ningún adorno, estuvo situada durante los últimos
años en el rincón de la izquierda, aunque es posible que
hubiese estado en el lado opuesto.
En el piso
principal existía la siguiente distribución; la parte anterior
era toda una nave y en la posterior había una sala pequeña
a la izquierda. El resto formaba un gran salón, el más importante
de todo el edificio, con un estrado, donde se reunían a concejo.
La fachada principal era, muy simétrica, tenia en el centro la
puerta adintelada de grandes dimensiones, tanto el dintel como las jambas
están cada uno de un solo bloque de granito. A los lados de la
puerta había dos ventanas rectangulares, protegidas por una reja
de hierro forjado muy sencilla. En la parte alta, ocupando el centro,
había un balcón corrido, con tres puertas de acceso, protegido
por una barandilla, asimismo, de hierro forjado. A los lados, sendos ventanales
con antepechos semejantes. El tejado era de dos aguas y, con tejas curvas
dispuestas a lomo cerrado.
La fachada
lateral solo tenia dos ventanas en un lado, una por cada piso. Se conservaba
la carpintería primitiva, puertas y ventanas, e inclusive parte
del mobiliario hasta su demolición. La puerta principal era, a
imitación de aquella del palacio, muy grande, adornada también
con clavos, aquí de hierro en vez de bronce, y con forma de estrella.
Imagen:
El ayuntamiento.

Desde el siglo XIV, debido al sentido practico,
se fusionaron las funciones de la picota y el rollo jurisdiccional en
una sola. Aunque son dos cosas bien diferentes, según podemos comprobar
por las definiciones de la Real Academia de la Lengua, el rollo
es una columna de piedra, ordinariamente rematada por una cruz, que en
lo antiguo era insignia de la jurisdicción de la villa, y picota
es un rollo o columna de piedra o de fabrica que había a la entrada
de algunos lugares, donde se exponían las cabezas de los ajusticiados
o los reos a la vergüenza publica.
La picota
es una institución mas antigua y con un origen mas vago que el
rollo, tal vez ya existía en época romana o árabe;
aparece nombrada por primera vez en las Siete Partidas de Alfonso
X el Sabio.
El rollo
surge cuando los municipios y concejos empiezan a afirmar sus derechos
y prerrogativas, durante la baja Edad Media. La palabra rollo, de acuerdo
con Vicente Lamperez y Romea, viene del latín rotulum que significa
cilindro, efectivamente es un cilindro o mojón indicador de la
jurisdicción municipal, abacial, realenga o señorial, y
hecho con un cierto carácter de monumento conmemorativo.
Las dos
palabras: rollo y picota, se emplean indistintamente, predominando una
u otra según los lugares. En Fuensalida ha prevalecido el segundo,
pero conservando las dos acepciones.
Esta situada
a las afueras, donde se unen la calle de las Fuentes con la que viene
de la Xara, y ha dado su nombre al barrio que crece en torno suyo. Nuestra
picota fue labrada en una arenisca muy porosa, esta formada por una columna
que se yergue desafiando al tiempo sobre cinco gradas circulares con fuste
cilindrico, poco esbelto, que se apoya en una basa adornada con bolas
y cuatro garras de felino. Se corona con un capitel en cuyos lados
este y oeste lleva dos escudos, hoy borrados por las inclemencias del
tiempo. El ábaco aparece sostenido en sus esquinas por cuatro cabezas
humanas de bastante relieve, pero como el resto de la obra se encuentran
muy borrosas.
El fuste
tiene en la mitad de su altura un capitel más pequeño que
el otro, de forma tronco-piramidal, sobre cuyas esquinas a modo de gárgolas
sobresalen cuatro protomos de animal orientados hacia los puntos cardinales.
Dos de ellos están quebrados y los otros dos muy perdidos
por la erosión del viento y de la lluvia; como ya hemos apuntado
antes, deben ser leones, ya que es el animal mas frecuente en esta clase
de monumentos. De ellos se colgaba el cuerpo, la cabeza o los miembros
de los ajusticiados para que sirviera de ejemplo a los restantes vecinos.
Del autor
lo único que sabemos es a través de su obra. En ella se
muestra poco conocedor de las proporciones clásicas, pues resulta
una columna muy achaparrada y la basa es incluso más alta que el
capitel.
Enrique
IV, en 1470 y como pago del servicio prestado por don Pero López
de Ayala, al devolver la ciudad de Toledo a la autoridad real, tras
el levantamiento de la misma a favor de su hermano el infante don Alfonso,
consolidó la separación de Fuensalida de la jurisdicción
toledana, ratificando su titulo de villa y convirtiéndola en cabecera
de condado.
El conde
de Cedillo, en su Rollos y picotas de la provincia de Toledo,
es quien mas ampliamente ha tratado el tema. Incluye la picota que nos
ocupa en el grupos de transición del gótico al renacimiento,
datándola de los primeros años del siglo XVI.
Teniendo
en cuenta esta acertada opinión, resulta un tanto extraño
que siendo villa desde 1445, su concejo no se hubiese apresurado a erigir
el rollo que declara públicamente sus derechos y prerrogativas;
esto nos induce a pensar dos cosas, primero que esta picota fuera anterior,
de mediados del siglo XV, pocos años después de ser declarada
villa, opinión poco probable teniendo en cuenta el estilo de la
misma; y segundo que se hizo una en ese momento y posteriormente con ansias
renovadoras de los primeros condes, a principios del siglo XVI, fue sustituida
por la actual.
Imagen:
La Picota.
ARCHIVO
MUNICIPAL:
Actualmente
Fuensalida cuenta con una archivo Municipal que recoge documentación
de tipo histórico y administrativo. Los documentos históricos
se encuentran en un edificio de estilo neoclásico ubicado
en la C/ General Asensio nº107 donde además se realizan otras
funciones municipales y el otro depósito con documentación
administrativa, se custodia en la propia casa consistorial.
El Archivo Municipal es la memoria de nuestro pasado, que salvaguarda
nuestra identidad y nuestra tradición, está formado por
el conjunto organizado de documentos producidos y recibidos por el Ayuntamiento
en el ejercicio de sus competencias y al servicio de la gestión
administrativa, la información, la investigación y la cultura.
La Ley 19/2002 de Archivos Públicos de Castilla la Mancha fundamenta
la finalidad de los archivos en tres principios recogidos en la Constitución
de 1978: El principio de eficacia de las Administraciones Públicas,
el derecho de acceso de las personas a los archivos y registros administrativos
y la conservación del patrimonio documental público.
La organización del archivo debe proporcionar una estructura lógica
al fondo documental y facilitar la localización de sus documentos
para su utilización y para ello nos servimos del llamado Cuadro
de clasificación.
El Cuadro de Clasificación es un instrumento que refleja la estructura
de la organización del fondo. Esta estructura se plasma es sucesivos
niveles denominadas: secciones, subsecciones y series y en su elaboración
debe aplicarse el principio de procedencia.
Todas las personas tienen derecho a conocer de manera clara las actuaciones
que directamente les interesa y a acceder a la información generada
por las instituciones en el ejercicio de sus competencias como derecho
fundamental de una sociedad democrática.
La conservación
del patrimonio documental como un bien que se ha ido elaborando generación
tras generación es propiedad de todos y testimonia la existencia
de nuestros pasado y presente.
Imagen:
Archivo municipal
Fondos
Documentales
> INICIO
La documentación
del archivo asciende a unas 2100 cajas, y además también
se custodia parte del fondo documental del Juzgado Municipal comprendida
entre 1547»1980.
Es un archivo abierto, y por lo tanto, en continuo crecimiento por las
transferencias anuales de documentación de las distintas Unidades
de Servicio.
De los documentos más antiguos conservados en el Archivo Municipal
podemos destacar en la Sección de Gobierno:
Libros de Acuerdos (1567- 1607), Reglamento de
Serenos Municipales (1866), Reglamento del Matadero
Municipal(1917), Libros de Actas de Sesiones del Pleno
desde 1855.
En cuanto al servicio de la Administración municipal
nos encontramos con Expedientes de personal que se remontan al s.XIX y
de la subsección de Registro General se conservan Libros registro
de entrada y salida de documentos a partir de 1944.
Los Servicios Municipales con el paso de los años
ha generado un gran volumen documental principalmente la subsección
de Obras y Urbanismo, que es una de la más consultadas.
Los expedientes de licencias de obras mayores comienzan de forma regular
partir de 1954, debido al importante desarrollo industrial de la localidad
se conservan expedientes de licencias de apertura de
actividades molestas a partir de 1962 y expedientes de licencias de actividades
inocuas a partir de 1978. Entorno a la década de los años
60 y 70 comienzan los primeros expedientes de planeamiento urbanístico
y obras municipales.
Dentro de Abastos y Consumos se conservan Libros del Pósito (1595-1730).
La documentación relacionada con Seguridad Ciudadana, Sanidad,
Cementerio, Beneficencia y Asistencia Social, Educación, Cultura
y Deporte son de más reciente creación. Documentación
de gran interés para el conocimiento de la evolución de
la población de Fuensalida es la referente a Población,
se conservan Padrones de Habitantes elaborados desde 1924 con
sus respectivas rectificaciones. Por último dentro de la sección
de Servicios no hay que olvidarnos de la documentación relativa
de Quintas y Milicias conservada a partir de 1887 y expedientes
de Elecciones Municipales a partir de 1948.
En la sección de Hacienda municipal se conservan
libros de cuentas (1543-1636), libro del Catastro del Marqués
de la Ensenada: Despoblado de Villamocen (1753-1758), libros
de arrendamiento de antiguas contribuciones (1601-1636). En Tesorería
nos encontramos con Libros diarios de pesos y medidas (1926-1945)
y así como Libros de recaudación de tasas y arbitrios (1932-1944).
La documentación contable se conserva de modo más constante
a partir de finales del s.XIX, sobretodo en lo que respecta a los expedientes
generales del Presupuesto y a los mandamiento de Pago e Ingreso.
Otros documentos importantes, también conservados en el Archivo
Municipal y que forman parte del fondo documental del Juzgado Municipal
son los siguientes:
-Ejecutoria para no pagar portazgo los de Fuensalida a las Puertas
de Toledo (1547)
-Ejecutoria sobre pastos de renales y Villamocen a favor de Fuensalida(1553-1569)
-Ejecutoria sobre pleito entre Fuensalida y la Mesta(1635)
-Ejecutoria sobre pleito entre Fuensalida y Renales y Villamocen (1561)
-Libros registro de nacimientos (1855-1870)
-Libros registro de defunciones (1841-1862)
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Archivo Municipal.
Biblioteca
auxiliar
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Compuesta
por 800 volúmenes y se nutre fundamentalmente de bibliografía
legislativa y de apoyo a la gestión administrativa y temas locales.
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